miércoles, 29 de abril de 2015

La Crisis de ´La Mitad de la Vida´ : El demonio del Mediodía



¿Qué es lo que ocurre en 'La Mitad de la Vida', el 'Mediodía' de un hombre ó mujer, a los 40's ó 50's, que parece que un duendecito molesto nos dice al oído anhelos de otra manera de vivir la vida y de querer estar en otros lugares, de escapar?


Un hombre que ha llegado a esta edad es rico en conocimientos de índole  profesional, social, en logros familiares, ¿Por qué no podría continuar apaciblemente la ruta qué él mismo ya se había trazado?

La razón:  El mediodía es el símbolo que anuncia la sentencia: La desaparición de la juventud, el fin de una época indolente y más despreocupada.

Tic-tac. tic-tac.  el tiempo presiona e invita a una evaluación del camino recorrido y a constatar que hemos dejado abandonados abajo de la alfombra proyectos y deseos, debido a las obligaciones que impusieron ya sea la paternidad, ó anhelos no cumplidos por no quedar mal ante la sociedad, y vivir bajo sus normas.

FOTO PROPIEDAD DE BRUTAPESQUISA


Aparece entonces la idea del 'Paraíso Perdido' Definir el hombre en que se ha convertido y también la persona en que se podría convertir, se convierte en una prioridad. ¿Sería justo enojarse de esta melancolía, que le hace recordar que él es el actor de su vida?


A veces se llega a pensar que la mujer se puede escapar de la maldición del "Demonio del Mediodía". No hay nada más falso, ¿Por qué no habría ella de seguir teniendo deseo? ¿Acaso por qué la menopausia se acerca ella debe hacer el duelo de la 'Maternidad'? Por una vieja inercia cultural, siempre se dicho que el hecho de tener niños es la gran justificación del deseo femenino. La maternidad es aquello que permite limitar la sexualidad de las mujeres en un espacio respetable.

Esta diferencia entre el hombre y la mujer no hace sino evidenciar, en el fondo, una grosera confusión. El impulso sexual y el instinto de reproducción  ¿no son acaso sinonimos el uno del otro?
La sexualidad humana no se focaliza ya en la reproducción. Esta no es más que un efecto secundario que surge de  la necesidad de comunicación íntima, de establecer lazos, y a la creatividad personal
en el dominio del placer.

El mediodía de la vida humana es, el día actual, para los dos sexos, un tiempo para poder reajustar las preguntas verdaderamente importantes. La sexualidad, puesto que ella es testimonio de un impulso de vida, se encuentra a la mitad de estas preguntas.

Cuestionar esto no es un acto diabólico, no es una herejía ni un acto de lesa traición. Cuestionarlo es comprenderlo y redefinirse.  Permite que haya movimiento, flujo, que exista coherencia, y enriquece la existencia. 

Eso no implica perder el control de nosotros mismos, ni perder la coherencia de nuestros propósitos. Es un desafío que nos permite encarar y dar la bienvenida a nusinestro verdadero ser, a nosotros mismos, sin caretas. Reafirmar nuestras ganas de vivir, nuestra libertad de elegir y, al mismo tiempo de poder comprender nuestros origenes, tambien entender la persona en la que nos hemos convertido.


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